Tiempo de lectura: 3 minutos

En las muchas ocasiones en las que coincido con grupos de personas diversos que almuerzan en el comedor de la Escuela de Economía Social, me llama la atención la dificultad que, por lo general, tienen para mezclarse y conversar con personas externas a sus círculos. Es fascinante ver la disimulada carrera que se desata para asegurarse una silla en la mesa del propio grupo de pertenencia antes la eventualidad de sentarse a una mesa diferente a lado de alguien que, en el afortunado caso de la Escuela de ES, puede provenir de Cuba, de Cádiz, de Italia o de Honduras. 

Entiendo que es “normal” buscar la seguridad del propio grupo.
Sin embargo llevo tiempo creyendo que elegir la seguridad, a menudo, nos hace perder oportunidades de aprendizaje y de relación.

Hace unas semanas, leyendo un libro1, me topé con una explicación muy divertida del fenómeno del networking. 
Paul Ingram and Michael Morris2, dos psicólogos, llevaron a cabo un experimento genial: invitar a un cóctel consultores, emprendedores, banqueros y otras personas del mundo de los negocios en Nueva York. 
Un centenar de ellas acudió a la cita, expresando su propósito de conocer a nuevas personas, tejer nuevas relaciones y expandir sus redes sociales.  
Sin embargo, durante el evento aconteció algo totalmente diferente. 
Los organizadores pidieron a todas las personas participantes que durante el evento llevasen una chapa digital.
Gracias a ella, los dos estudiosos pudieron reconstruir con precisión los movimientos de cada participante y con quiénes había entablado conversación. 
Los datos revelaron que en general los y las participantes buscaban a las personas que ya conocían y tendían a quedarse con ellas. Cuándo encontraban a alguna persona desconocida, generalmente era por el hecho de que fuera amiga de sus amigos. Como consecuencia, los nuevos encuentros tendían a realizarse dentro de los mismos círculos. 

Me pareció algo muy parecido a lo que, más humildemente, acontece en nuestra Escuela en Osuna. 

Los resultados del estudio evidencian un fenómeno que acontece frecuentemente en los eventos  de networking, aunque normalmente tendemos a pasarlo por alto: declaramos querer hacer una cosa y terminamos haciendo exactamente el opuesto

Acudimos con el propósito de conocer nuevas personas y ampliar nuestras redes y terminamos charlando con nuestra socia de la cooperativa o con el compañero de algún curso pasado.  
Las personas emprendedoras, a pesar de creerse muy abiertas, no son inmunes de este fenómeno: otros estudios han confirmado que, contrariamente a su reputación, tienden a juntarse con personas parecidas a ellas. Algo que podría explicar la reticencia de muchos emprendedores/as a salir de sus incubadoras… 

Es evidente que la manera en la que un evento de networking es diseñado y facilitado incide mucho en su éxito, pero quizás pasamos por alto que el principal problema podría estar en nuestra propia actitud y disposición a la hora de participar
Preferimos la comodidad de una conversación segura (y más o menos previsible) con conocidos a romper la barrera psicológica que nos separa de las personas y de las conversaciones desconocidas, diversas y potencialmente incómodas que sin embargo pueden abrirnos nuevas oportunidades y horizontes. 

Así que, la próxima vez que acudas a un evento de networking, responde honestamente a unas cuantas preguntas:
¿Para qué voy a ir?
¿A cuántas personas quiero conocer?
¿Estoy dispuesto a pasar unos ratos incómodos, disimulando mirar el móvil, disintiendo de la opinión de alguien o aguantando el pesado de turno que no para de hablar de cosas que no me interesan? 

Decidir de correr el riesgo podría valer la pena.  

Si quieres entrenar tus capacidades de relacionarte y tienes claro que tu propósito es ampliar tus redes y conectarte… apúntate esta fecha: jueves 30 de septiembre 2021. Te esperamos en la Academia de Emprendimiento de Economía Social. 


1 El libro, muy recomendable,  es “Messy. How to be creative and resilient in a tidy-minded world”, de Tim Harford, ed. Little, Brown 2016. 

2 P. Ingram and M. W. Morris, ‘Do People Mix at Mixers? Structure, Homophily, and the “Life of the Party”’, Administrative Science Quarterly 52, no. 4 (2007), pp. 558–85.  


Logo Consejería Empleo, Formación y Trabajo Autónomo

La foto es de Bruno Figueiredo en Unsplash

Esta entrada ha sido realizada en el marco del proyecto: “Jornadas de networking, capacitación y cooperación para el sistema de emprendimiento en Economía Social» financiado por la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones Similares