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Las plataformas digitales están transformando profundamente nuestra forma de trabajar, consumir y relacionarnos. Sin embargo, este proceso no está exento de tensiones: concentración de poder, precarización laboral, opacidad algorítmica, pérdida de control sobre los datos y una creciente tecnofascinación que tiende a presentar la tecnología como solución a todos los problemas.

Frente a este escenario, el cooperativismo de plataforma emerge como una alternativa que combina innovación tecnológica con valores democráticos, equidad, propósito social y arraigo comunitario. Para profundizar en este debate, conversamos con Saín López, ingeniera de formación, coach en Mondragon Team Academy, investigadora y una de las voces más relevantes en el ámbito del cooperativismo de plataforma y la innovación social.

En esta entrevista, reflexionamos en profundidad sobre la economía digital, sus impactos sociales, los retos estructurales de las cooperativas de plataforma, la importancia de la intercooperación y el papel de proyectos como WECoop en la construcción de ecosistemas cooperativos digitales.


Emprendimiento Colectivo: Muchas gracias por tu tiempo y bienvenida al Blog de Emprendimiento Colectivo.

Saín López.: Muchas gracias a la Escuela y al Blog por la invitación. Es un placer poder dialogar, reflexionar y pensar juntas y juntos. Tenía esta invitación desde hacía tiempo y me alegra mucho poder compartir este espacio.

El contexto de la economía digital

E.C.: Las plataformas digitales están transformando el contexto económico y social en el que vivimos. ¿Cómo describirías el escenario actual que está generando esta llamada nueva economía?

S.L.: El contexto es complejo y, muchas veces, no somos del todo conscientes de lo que estamos viviendo. Es un contexto acelerado, cambiante y global. Cada nueva aplicación, cada nuevo lanzamiento tecnológico o cada nuevo dispositivo —como ocurre ahora con la inteligencia artificial — parece atropellarnos un poco. Ya no hablamos solo de realidades locales, sino de una concentración muy fuerte de poder y de información.

Existe además una tecnofascinación, una creencia de que la tecnología puede resolver todos nuestros problemas. Yo siempre digo que la tecnología es solo un medio, no un fin. Esta búsqueda constante de competitividad y beneficio propio nos está llevando a avanzar muy rápido, casi sin saber hacia dónde, arrastrados por la ola, con muy poco espacio para la reflexión.

E.C.: ¿Cuáles dirías que son los efectos positivos y negativos de esta economía digital, tanto en el consumo como en el trabajo y en la tecnología?

S.L.: La economía digital ha traído ventajas claras: agilidad, flexibilidad, ahorro de costes y acceso rápido a servicios. Conseguimos más cosas en menos tiempo y con menos esfuerzo, y eso es algo positivo.

Pero también está generando una alta dependencia de la tecnología y de los dispositivos. Nos dejamos llevar por el curso de los acontecimientos sin reflexionar hacia dónde vamos. Además, está profundizando desigualdades que podrían haberse reducido. Hay una sobresaturación de información tan inmediata que apenas podemos procesarla, lo que impacta directamente en las personas, en las relaciones, en las organizaciones y en la sociedad en general.

¿Qué son las cooperativas de plataforma?

E.C.: Entrando ya en el ámbito de las cooperativas de plataforma, ¿podrías explicarnos qué son y en qué se diferencian de las plataformas digitales tradicionales?

S.L.: Las plataformas digitales forman parte de casi todos los ámbitos de nuestra vida. Basta con mirar el móvil y ver la cantidad de aplicaciones que utilizamos a diario. Muchas de estas plataformas tradicionales han generado situaciones de precariedad laboral, falta de transparencia, problemas con los datos y con la privacidad, y una clara concentración de poder.

Frente a esta realidad surgen las cooperativas de plataforma. Son empresas cooperativas —de propiedad y control democrático— que utilizan plataformas digitales o aplicaciones móviles para conectar personas, organizar recursos o prestar servicios. La diferencia fundamental es que no están controladas por inversores externos y que sitúan en el centro a las personas, la equidad y el propósito social.

Su objetivo es responder a necesidades reales de la comunidad, incorporando los valores cooperativos desde el inicio del proyecto, incluso aunque eso suponga mayores dificultades en términos de financiación o crecimiento.

E.C.: ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan las cooperativas de plataforma para crecer y consolidarse?

S.L.: Montar una cooperativa ya es complejo de por sí: establecer una cultura compartida, una gobernanza democrática y alinear valores no es sencillo. En el ámbito digital, además, se suman retos específicos: el desarrollo tecnológico, la necesidad de financiación, el conocimiento del mercado digital y la generación de los llamados efectos de red.

Las cooperativas no pueden crecer a golpe de talonario, como hacen las grandes plataformas. Necesitan otro tipo de acumulación: una acumulación solidaria basada en el compromiso, el trabajo colectivo y la conciencia compartida. Además, no pueden nacer aisladas; necesitan un ecosistema fuerte, relaciones de intercooperación y apoyo mutuo para consolidarse.

A todo esto se suma la complejidad regulatoria, especialmente cuando las cooperativas operan en distintos territorios o países, donde la normativa suele ir por detrás de la realidad.

Sectores con potencial de transformación

E.C.: ¿En qué sectores crees que las cooperativas de plataforma tienen mayor capacidad de transformación?

S.L.: Pueden surgir prácticamente en cualquier sector: reparto, cuidados, comercio electrónico, servicios profesionales, turismo, transporte, datos, comunicación o redes sociales con propósito. Existen ejemplos muy interesantes tanto en Europa como en América Latina, Estados Unidos o el sur global.

Hemos visto cooperativas de reparto como CoopCycle, experiencias en cuidados como Up&Go en Nueva York, plataformas de salud y bienestar, cooperativas de datos donde las personas recuperan el control sobre su información, e incluso iniciativas en ámbitos financieros o de retribución flexible. Allí donde exista una necesidad social que pueda abordarse mediante tecnología digital, hay una oportunidad para el cooperativismo de plataforma.

La intercooperación como eje central

E.C.: Has mencionado varias veces la intercooperación. ¿Qué papel juega en el cooperativismo digital?

S.L.: Es absolutamente clave. La intercooperación es uno de los factores que nos diferencia de las plataformas tradicionales. Con pocos recursos, no podemos permitirnos estar fragmentadas. Compartir tecnología, conocimiento, experiencias y construir desde la generosidad y el propósito común es esencial.

Las plataformas digitales también pueden ser infraestructuras de intercooperación, permitiendo colaborar a kilómetros de distancia. Eso exige dejar los egos a un lado, apostar por la apertura y construir de forma colectiva, pero es una vía poderosa para generar alternativas reales.

El proyecto WECoop

E.C.: Para cerrar, cuéntanos en qué consiste Wecoop y qué objetivos persigue.

S.L.: WECoop es una coop builder cooperativa y una plataforma digital de intercooperación impulsada en varios territorios. Es un proyecto financiado con fondos europeos que busca acompañar ideas y equipos emprendedores desde una lógica ecosistémica, arraigada en necesidades reales y basada en valores cooperativos.

No se trata de emprender por emprender ni de replicar modelos de aceleración tradicionales. Apostamos por un emprendimiento orgánico, colectivo y con propósito, donde se compartan recursos, tecnología y conocimiento, y donde los proyectos nazcan conectados a su ecosistema social y territorial.

E.C.: ¿Qué mensaje te gustaría lanzar al cooperativismo, a las instituciones y a las redes de apoyo?

S.L.: Que creamos de verdad en la intercooperación. Que seamos firmes en los valores y principios cooperativos, pero flexibles en los caminos para alcanzarlos. La tecnología es una herramienta neutra: lo que marca la diferencia es el uso que hacemos de ella.

Tenemos una gran oportunidad para conectar con las nuevas generaciones y demostrar que el cooperativismo no es algo del pasado, sino una respuesta muy actual a los retos del presente y del futuro. Para eso necesitamos apertura, valentía y una visión compartida de bienestar colectivo.

Emprendimiento Colectivo ha publicado esta entrevista con el permiso de la entrevistada mediante una licencia de Creative Commons.

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