Conversamos con Rosario Alcantarilla 

Entrevistamos a Rosario Alcantarilla, nuestra experta en la Escuela de Economía Social en energía comunitaria. Durante el curso pasado realizando acciones de sensibilización y, a partir de ahora, también acompañando procesos de creación y consolidación de comunidades energéticas con formato cooperativo. 

Rosario, ¿podrías comenzar con una definición personal de comunidad energética? 

Para mí una comunidad energética es un grupo de personas que se organizan formalmente para dar respuesta a sus necesidades energéticas desde el cuidado de su entorno natural, social y cultural. 

También las entiendo como procesos de innovación social, como comunidades de aprendizaje para la práctica o espacios de apoyo mutuo y cuidados. Las veo como una opción de futuro, y también de presente, que ayude a garantizar derechos que llevan siendo vulnerados demasiado tiempo. 

Tras estos meses de trabajo, ¿qué apreciaciones relevantes compartirías? 

En primer lugar me parece positivo el aumento de interés que he ido percibiendo conforme iban avanzando los meses de desarrollo del proyecto, tanto la ciudadanía como las administraciones han ido informándose sobre el potencial de las comunidades energéticas y  acumulando preguntas. 

Como cuestiones negativas destacaría el hecho de que se está simplificando mucho el modelo y se está llevando a confundir autoconsumo colectivo con comunidad energética. ¿Por qué esta simplificación? Porque muchas iniciativas comienzan su actividad con una instalación fotovoltaica de autoconsumo compartido, porque es la actividad que puede ejercer una comunidad energética más fácil de convertir en un producto llave en mano para quienes miran el concepto como oportunidad de mercado, porque han llegado ayudas para comunidades energéticas que despiertan mucho interés en un momento en el que el concepto no ha madurado….probablemente un poco de cada una y de más cuestiones que me dejo atrás. 

También has participado activamente en el proceso de creación de la comunidad energética Arroyo Alumbra, ¿cuál ha sido el aprendizaje más valioso?  

Te hago una lista de con los que ahora mismo me cruzan la cabeza: 

  • Que es necesario ser empática y respetar los tiempos de cada persona si quieres comunidades energéticas diversas y que realmente den respuesta a las necesidades del territorio. 
  • Que en toda comunidad hay personas inquietas y generosas con las que arrancar procesos transformadores. 
  • Que la forma en que comunicas es clave para llegar a esas personas que mencionaba antes. 
  • Que además de euros y kilowatios hay muchas cosas de las que hablar en el proceso de creación de una comunidad energética. 
  • Que hemos ido perdiendo el control sobre la energía que necesitamos para nuestra vida y ahora es necesario generar espacios de confianza para volver a hacernos con él de manera colectiva. 

Formas parte del consejo rector de una cooperativa comercializadora de renovables, Megara, ¿qué papel juegan o pueden jugar en el impulso de comunidades energéticas? 

Personalmente creo que para que los procesos de comunidades energéticas a nivel local se consoliden y sean capaces de desarrollar su potencial hace falta generar ecosistema. Ecosistema con otras iniciativas de comunidades energéticas con las que se compartan objetivos y valores pero también con otras figuras que ya tienen una experiencia previa y que juegan un papel clave y necesario como son las comercializadoras. De hecho, si damos una batida por las iniciativas de comunidades energética que han surgido bajo los principios de la economía social todas o casi todas están relacionadas con cooperativas de la Unión. Lo más común es que quienes las impulsan sean personas socias de alguna comercializadora cooperativa y, por tanto, esto de la gestión comunitaria de la energía no les resulta ajena. 

El cómo se articulan esas relaciones está siendo y va a ser parte del proceso de aprendizaje compartido. 

Rosario, ¿quieres compartir algo más? 

Continúo pensando en la necesidad de articular ecosistemas, de valorar a todas iniciativas que ya son y que gracias a ellas hoy hablamos de comunidades energéticas y me gustaría acabar recomendado a quien no lo haya visto el documental We the Power. De hecho también se lo recomiendo a quien lo haya visto ya, viene bien reconectar cada cierto tiempo con la sensación de poder comunitario que visibiliza y contagia con cada una de las experiencias que aparecen. 

También animaría a toda aquella persona que esté interesada en esto de la energía comunitaria a que de un primer paso, que lo comente con algún vecino o vecina, que vaya a alguna charla formativa o de sensibilización, que contacte con alguna iniciativa en marcha,…que empiece a activar conversaciones que seguro que acabarán generando comunidad. 

 

Esta entrada ha sido realizada en el marco del proyecto Acciones de difusión y promoción para el fomento de las comunidades energéticas en Andalucía bajo modelos de la Economía Social financiado por la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía.    

    

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