¿Las finanzas éticas y alternativas como respuesta a la precarización de la juventud? 

¿Existe alguna relación entre la precariedad actual de las personas jóvenes y el modelo de las finanzas convencionales? y ¿pueden las finanzas éticas y alternativas y la economía social y solidaria ser una respuesta a esa precarización? 

Las finanzas forman parte de la vida porque la ciudadanía formamos parte de ellas. Depositamos el dinero en las entidades a cambio de ofrecen seguridad, confianza y facilitar la vida en sociedad.  

Sin embargo, las finanzas convencionales se basan en una asimetría informativa que lleva a un desconocimiento del uso que le dan al dinero y que se deposita en ellas. Por su parte, las finanzas éticas y alternativas atienden a objetivos sociales y ambientales estrictos e intentando facilitar el acceso al crédito a colectivos excluidos. Además, los ahorradores tienen derecho de saber dónde y en qué actividades se invierten sus ahorros.  

El 31’7% de las personas jóvenes están en riesgo de pobreza y exclusión social. Ha sido uno de los grupos más perjudicados por la crisis derivada de la pandemia y la reactivación económica no se reflejado a corto plazo en sus condiciones socioeconómicas.

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El apoyo a la juventud por parte de las finanzas convencionales es escaso, pues excluyen del acceso al dinero y limitan la autonomía financiera de colectivos que cuentan con trabajos precarios, temporales o no reconocidos. Es por esta razón que, mujeres, inmigrantes y jóvenes son los colectivos más limitados financieramente. 

A lo largo de los años, en la sociedad se han desarrollado iniciativas que tenían como objetivo hacer de los servicios financieros una herramienta social al servicio de todas las personas.  

A lo largo de la última década, tal y como señala el Barómetro 2020 de las Finanzas Éticas, en el Estado español, las finanzas éticas y alternativas han multiplicado sus créditos ofertando una alternativa viable y segura. Cerca de 190.000 usuarias, 2.500.000 € de ahorro y más de 190 millones de € de capital social hacen posible la solidez de sus financiaciones. 

Jóvenes x Fiare es uno de los únicos grupos de jóvenes que existen en el panorama de las finanzas éticas y alternativas. Pertenecen al banco Fiare Banca Ética, que considera que la juventud es un sujeto político al que escuchar y eso es una línea estratégica. En palabras de Paula Yélamo Pinto, joven participante del grupo: “lo principal en el grupo es dialogar de manera colectiva sobre el impacto de nuestra forma de vivir y las aportaciones que estamos realizando a diferentes realidades al escoger las finanzas éticas y alternativas”  .

Muy unido a esto, la Escuela de Activismo Económico, pretende ofrecer a gente universitaria y recién terminados sus estudios una formación y conexión mediante activismo con las cooperativas participantes. “Consiste en entender el ecosistema de la economía alternativa, y adquirir habilidades para tomar decisiones de manera democrática y trabajar en una cooperativa.”, comenta su coordinador Luis Esteban Rubio

Preparando un estudio sobre jóvenes y finanzas éticas en Cataluña está la entidad FETS, que, en nombre de Sofía Pérez Muñoz, señala que “es difícil generalizar a la juventud, porque hay mucha diversidad en ella, con temas que atraviesan sus vidas, que pueden tener un impacto de por qué estás o no en propuestas éticas de finanzas, como puede ser su clase social o su formación.”  

Existe una gran número de iniciativas en España que buscan transformar las relaciones de la economía con la sociedad, y en particular de las finanzas con la juventud.  

Las finanzas éticas y alternativas suponen menos de un 1% del ahorro total del Estado español, por lo que la respuesta que pueden dar a los problemas actuales es limitada. Ahora bien, es una propuesta distinta, desde la que se opta por un mundo habitable. El desarrollo vital de las personas necesita de habitabilidad en el mundo, y las finanzas éticas y alternativas construyen un espacio más justo e igualitario. 

Hay mucho por hacer, y es necesario establecer una red de ciudadana amplia y para ello resulta necesario alcanzar al menos el 20% de la población que proporcionaría el impacto suficiente para la transformación social.

Esta entrada ha sido realizada en el marco del proyecto  Estudio sobre finanzas éticas y alternativas y su vinculación con las empresas y organizaciones de la Economía Social  financiado por la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía.  

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